Nulidad-matrimonial

Nulidad exprés ¿Qué es?

Ayer nos encontramos en la prensa la noticia de que el Tribunal Eclesiástico de Sevilla había firmado la primera mal llamada “nulidad exprés”, que no es más que la primera sentencia de nulidad realizada mediante el nuevo procedimiento breve implantado por el Papa Francisco mediante el Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus.

Pero os estaréis preguntando, ¿Qué es el procedimiento breve? ¿Qué es un Motu Proprio? Pues bien, voy a intentar explicarlo de la forma más clara posible.

En primer lugar, empezaremos por la figura del Motu Proprio. El Motu Proprio no es más que una carta apostólica en la que el Papa por su propia iniciativa modifica alguna ley canónica. Es decir, que en el Derecho Canonico, a diferencia del civil, la cabeza de la Iglesia puede modificar las leyes por iniciativa propia.

En el caso del Motu Proprio que nos ocupa en este momento (el Mitis Iudex Dominus Iesus), el Papa Francisco ha querido modificar los cánones relativos a los procesos de nulidad matrimonial. Obviamente, esta modificación de la ley canónica, aunque ha sido idea suya, no la ha hecho el Papa solo, ha contado con, tal y como dice el propio texto, “un grupo de personas eminentes por su doctrina jurídica, prudencia pastoral y experiencia judicial que, bajo la guía del Excelentísimo Decano de la Rota Romana, esbozase un proyecto de reforma, quedando firme el principio de la indisolubilidad del vínculo matrimonial.”

Tras la explicación del concepto de Motu Proprio, intentaré explicar que es el procedimiento breve, rápido o exprés del que habla la prensa.

El procedimiento breve que introduce el Motu Proprio, no hace más que acelerar los trámites de procedimiento de nulidad en determinados casos que son evidentemente claros. Este procedimiento breve se tramitará directamente con el Obispo de la diócesis, que tal y como señala la reforma, se constituirá en juez, no dejando las causas matrimoniales únicamente en manos de la curia.

Estos casos que se tratarán en el procedimiento breve, se iniciarán igual que los que luego se seguirán tratando por el procedimiento ordinario, es decir, mediante la presentación ante el Tribunal Eclesiástico competente de la demanda de nulidad. Una vez presentada, será el Vicario Judicial el que con un decreto suyo (…) establezca si la causa debe tratarse con el proceso más breve (c. 1676.2).

Las causas que se trataran en el procedimiento breve son aquellas que se recogen en el nuevo canon 1683 y que competen al Obispo. Estas son las presentadas por ambos cónyuges o por uno con el consentimiento del otro o, las que sean manifiestamente claras y no requieran una investigación precisa (hay que señalar que el hecho de que se presenten por ambos cónyuges no quiere decir que automáticamente se conviertan en procedimiento breve, sino que como hemos dicho, será el Vicario Judicial quien lo determine).

Una vez establecido que va a ser tratado por el procedimiento breve, el instructor si fuera posible, recogerá todas las pruebas en la misma sesión y dará un plazo de 15 días para que el Defensor del Vinculo (parte publica que se encarga de defender la validez del matrimonio) y las partes privadas presenten sus observaciones y escritos de defensa (como los escritos de conclusiones en el ámbito civil). Una vez realizado todo esto, el Obispo recibirá las actas (todo el sumario del procedimiento) y en caso de que alcance la certeza moral necesaria, dictará sentencia, si no la alcanzara, mandará el asunto a tramitar por el procedimiento ordinario.

Todo esto en el procedimiento ordinario es mucho más largo, ya que la fase instructora, que en el procedimiento breve se pide se haga en una misma sesión, puede durar meses, ya que se trata de recoger todas las pruebas necesarias como son las declaraciones de testigos, periciales, etc.

Por último, y como gran novedad, en el Motu Proprio se estableció que, tanto en el procedimiento ordinario como en el breve, no fuera requerida más una doble decisión conforme a favor de la nulidad del matrimonio, es decir, una doble sentencia por parte del primer juez y del juez que resolviera la apelación obligatoria que había que presentar, para que se considere valida esa nulidad matrimonial, sino que sea suficiente la certeza moral alcanzada por el primer juez. Esto también ha hecho que el procedimiento ordinario se reduzca en tiempos, ya que al obtener la sentencia favorable de nulidad por el primer juez es suficiente para poder considerar que ese matrimonio era nulo y poder volver a contraer matrimonio canónico.

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